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domingo, 11 de junio de 2017

LOS NUEVOS HABITOS DE CONSUMO





Más prudencia. Más comparaciones. Más previsión. La experiencia de la crisis económica, unida a la ingente cantidad de información disponible en Internet, ha cambiado para siempre nuestros hábitos de consumo. Como explica Liliana Marsán, responsable de los sondeos del Observatorio Cetelem, ahora el consumidor es "más racional e inteligente": "Vamos a comparar más, a exigir más a las marcas. Si una marca me falla, ya no volveré a comprarle", concluye.

Según la última encuesta del Observatorio Cetelem, frente a pagos de más de 500 euros, el 90% de los consumidores españoles compara precios cada vez más. Además, un 88% duda antes de comprar. Son dos muestras estadísticas del racionalismo que resalta Marsán, un fenómeno que parece estar relacionado con la revolución digital.

Más datos. Según el Instituto Nacional de Estadística (INE), en 2016, el 80,6% de la población de entre 16 y 74 años había utilizado Internet en los últimos tres meses. En 2017, según el Observatorio Cetelem, un 67% de los consumidores españoles asegura que confía en las opiniones de otros compradores en Internet, mientras que un 63% se fía de páginas web especializadas para informarse antes de comprar. En ese sentido, que la marca tenga una buena imagen y reputación es importante hasta para el 52% de los consumidores.

Es decir, Internet ya se ha convertido en una herramienta transversal para entender el consumo en las sociedades modernas. Por un lado, los ciudadanos hacen uso de sus dispositivos para informarse antes de comprar. Por otro, el comercio electrónico no para de crecer. Muchas personas están dejando de acudir a las tiendas físicas, optando por la comodidad que supone comprar por Internet. El crecimiento de portales como Amazon, eBay o Aliexpress lo demuestra.

Además, las nuevas tecnologías han conseguido crear impulsar formas de negocio alternativas. Por ejemplo, el consumo colaborativo se encuentra en un gran auge gracias a portales como BlaBlaCar, Airbnb o Wallapop. Según el Observatorio Cetelem, un 45% de los consumidores españoles ha realizado compraventas de objetos entre particulares, un 32% ha intercambiado bienes o servicios, un 24% ha alquilado su vivienda a otro particular y un 19% ha hecho un uso compartido de su coche.

Pero no todos los cambios en los hábitos de consumo pueden atribuirse a la tecnología. La crisis económica tuvo un impacto brutal en países como España. El desempleo y la pobreza que la recesión provocó afectan de forma inevitable a la mentalidad de los consumidores.


Así, según Cetelem, hasta un 87% de los consumidores se lo piensa más antes de hacer un gasto importante. Preguntados sobre las razones por las que deciden no consumir, un 45% responde que se debe a "ahorrar por si ocurren imprevistos", mientras que un 38% se excusa en la "falta de confianza en el futuro" y un 34% lo hace por "miedo a perder el puesto de trabajo".

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