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domingo, 9 de febrero de 2020

LUCHA SINDICAL EN NISSAN


 driving born to be wild GIF by Chippy the dog

El 'caso Ghosn' actuó como una caja de Pandora para Nissan. Tras la detención (y posterior fuga) del máximo responsable de la Alianza Renault-Nissan-Mitsubishi las aguas no han hecho más que bajar revueltas para la marca japonesa. Primero nombraron a Hiroto Saikawa, que tuvo que renunciar por sospechas de ‘sobreremuneración’ y ahora lleva las riendas Makoto Uchida (ex CEO de Nissan en China); unas maniobras que han debilitado mucho a la  marca. Las tensiones internas con Renault son por todos conocidas, y la presencia de Nissan en Europa se ha visto puesta en entredicho varias veces desde la caída de Ghosn.

Todo ello, unido a una caída del mercado europeo, a la pérdida de la producción de la ‘pick-up’ que fabrican para Mercedes (la Clase X) y a la amenaza de un ‘brexit’ duro, ha hecho que en Nissan lleguen a replantearse el futuro de varias de sus plantas, entra las que suena en negativo la de Zona Franca en Barcelona. En noviembre pasado el nombre de la fábrica catalana ya sonó como una de las que podría perder el favor de la marca en Europa, y hace una semana volvió a sonar como candidata al cierre, según el Financial Times.La baja productividad y un Brexit duro llevarían a Nissan a cerrar Zona Franca para rearmar su oferta en el Reino Unido, según el rotativo.

La planta catalana se encuentra en estos momentos en un nivel de producción preocupante, con solo las pick-up de Nissan y Renault en una línea de fabricación y la furgoneta eléctrica eNV200 en la otra. Por debajo del 30% (un 23% según los sindicatos), una cifra que amenaza seriamente a su sostenibilidad.

El volumen de la pick-up de la marca alemana supone el 15% del total de la fábrica barcelonesa. Tras perder hace un par de años la producción del Nissan Pulsar (modelo ya descatalogado), la furgoneta Evalia y la de la furgoneta convencional NV200, la factoría de Zona Franca se quedó solo con el ensamblaje de los pick-up Nissan Navara, Renault Alaskan, Mercedes X Class y la versión eléctrica Nissan e-NV200. El adiós de la Clase X complica aún más la situación de la fábrica de Nissan en Barcelona. Por si fuera poco la marca también comunicó la reducción de un 40% de producción de la eNV200 durante una semana en marzo por temas de stock.

Movilización sindical

Los sindicatos, lógicamente, se han puesto en alerta máxima pese a que desde Nissan mantienen que seguirán adelante con los planes de inversión previstos por Nissan, como son los 70 millones de euros para la nueva planta de pintura  (como anunció el presidente de Nissan Europa, Gianluca de Ficchy) y con la inversión para los nuevos motores Euro6 ajustados a la normativa WLTP para las nuevas Navarra. "No podemos ser las plañideras en el entierro de los trabajadores del sector de la automoción", ha repetido en distintas ocasiones el secretario general de CCOO de Catalunya y trabajador de Nissan, Javier Pacheco. Consciente de que Nissan es el primer episodio de una transición energética que puede ser traumática en términos de empleo.

La plantilla arrastra una moral tan baja como las producciones de las plantas catalanas. Así lo expresa C. Pascual, trabajadora de la firma de origen nipón desde el 2001. "Ves que no llegan modelos, que entre la plantilla no hay una renovación generacional y que pese a todos los sacrificios que hemos hecho no cambia nada", cuenta, enfundada en su mono gris. Este año tienen que acabar de salir los últimos despedidos en el ERE de 600 personas cerrado en el 2019. La plantilla se quedará en 2.450 personas; lejos de las 3.847 que operaban en el 2014.

J. Pérez, en Nissan desde el 1991, todavía recuerda cuando la empresa les impuso en el 2002 una doble escala salarial, a partir de la cual, los nuevos empleados cobraban menos por el mismo trabajo que los antiguos. "Nos hemos adaptado a todo, hemos sido la única planta que ha fabricado un Mercedes fuera de una planta de Mercedes. Y vemos que la empresa, si nos da, nos da lo justo", lamenta.  

El reciente anuncio de la llegada de Luca de Meo, ex presidente de Seat, a la dirección de Renault sería uno de los elementos esperanzadores para la planta de Zona Franca. Junto a la figura de José Vicente de los Mozos (vicepresidente de producción y logística de Renault), De Meo podría reactivar la confianza de la Alianza Renault-Nissan-Mitsubishi en la fábrica barcelonesa. En Renault (participada por el gobierno francés) tienen prisa por hacerse de nuevo con el control de la alianza industrial que en la última época de Carlos Ghosn había cedido en favor de Nissan.

Si desde la marca del rombo quieren aprovechar el momento de bajón de Nissan, la fuerza comunicativa y de gestión de De Meo vendrìa como anillo al dedo para retomar el mando a medio plazo. Pero el tiempo no corrre a favor de Zona Franca en un año en el que el sector del automóvil, además, atravesará muchos cambios con la entrada en vigor el pasado mes de la normativa de emisiones de 95 gramos para las marcas en Europa

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