Vistas de página en total

lunes, 2 de septiembre de 2019

4 DE CADA 10 ESPAÑOLES NO PUEDEN IRSE DE VACACIONES


 tropical palm trees GIF by Stefanie Shank

Toda persona tiene derecho al descanso, al disfrute del tiempo libre, a una limitación razonable de la duración del trabajo y a vacaciones periódicas pagadas”. Lo dice el artículo 24 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Esto queda muy bien sobre el papel, pero la realidad es muy ­diferente.

En las redes sociales –el escaparate preferido en época estival para presumir de vacaciones– faltan las fotos y vídeos de millones de españoles. Son los que no pueden permitirse el coste económico de ese descanso veraniego fuera de sus hogares.

La última encuesta de condiciones de vida realizada por el Instituto Nacional de Estadística (INE) constata que en el 36% de los hogares españoles sus inquilinos no pueden permitirse ni una semana de vacaciones al año. O lo que es lo mismo, casi 17 millones de personas de este país (se cuentan 2,5 por hogar) no han podido ni podrán disfrutar este verano de ese derecho al descanso (entendido como vacaciones fuera de casa) recogido en la Declaración Universal de Derechos Humanos. Esa cifra supone casi el 40% de la población. Un consuelo –por si sirve de algo– es que en el 2013 ese porcentaje de españoles que no podían permitirse vacaciones en verano era del 48%, casi la mitad de la población.

Óscar Iglesias Fernández, doctor en Sociología por la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED), destacaba en un artículo referido a las vacaciones de los españoles una paradoja para muchos inadvertida. España es un destino turístico visitado por más de 80 millones de turistas internacionales y, a la vez, un país en el que cuatro de cada diez de sus habitantes no pueden permitirse ni una semana de descanso al año fuera de sus hogares.

Esta realidad es la prueba, considera este sociólogo, de que “vivimos, cada vez más, en una sociedad de contrastes, donde la desigualdad se agudiza al mismo ritmo que crece la insensibilidad hacia lo que le ocurre a la persona que tenemos al lado, sea nuestro vecino, nuestro compañero de trabajo o nuestro empleado”.

Pero lo más preocupante para Iglesias es la imposibilidad de viajar de muchos jóvenes, de entre 16 y 26 años. “Un 46,4% de ellos no puede permitirse ir de vacaciones al menos una semana al año. Cuando viajar es una de las actividades fundamentales que deben realizar en un mundo tan cambiante e interrelaciona- do como el actual”, escribe este sociólogo.

El gasto de los españoles que tienen la suerte de poder disfrutar de vacaciones en verano es de unos 2.000 euros, una cifra que se mantiene en los últimos años. Así lo recoge otro estudio elaborado por American Express España.

El estudio de American Express revela, por otro lado, que la duración media de las vacaciones veraniegas se sitúa hoy en 15 días, dos menos de los disfrutados en el 2016. Así que la tradición de pasar fuera de casa un mes de vacaciones es ya historia. Esta opción, muy común décadas atrás, sólo pueden permitírsela en estos momentos un 5% de los españoles.

La novedad, cuando se habla de duración del descanso estival, ha llegado con una parte de los trabajadores de las generaciones más jóvenes, que no parecen dispuestas a renunciar a ese derecho a las vacaciones y hacen lo imposible para disfrutar de unos días de ocio y descanso fuera de sus hogares. Los que lo consiguen y viajan han demostrado ser capaces de disfrutar de hasta 17 días de vacaciones en verano con menos de la mitad del dinero que destinan en escapadas de menos de dos semanas aquellos ciudadanos con un poder adquisitivo alto.

Diferentes expertos coinciden en que las vacaciones, más que un lujo, son necesarias y deberían de ser obligadas porque aportan beneficios para la salud. Y no es tan importante la duración como el hecho de que esa interrupción de la rutina laboral sea aprovechada para desconectar. Una persona puede recargar pilas en una semana y otra no conseguirlo en un mes si no se ha producido la desconexión. Un estudio realizado en la Universidad de Rockies (Colorado) concluye que los beneficios de las vacaciones, cuando se es capaz de desconectar, son máximos cuando abarcan al menos diez días seguidos.


No hay comentarios:

Publicar un comentario